Del Atarí a la inteligencia artificial: Crónica de una vida en los inicios de la era digital

CRÓNICAS DE UNA VIDAPORTAFOLIO PROFESIONAL

Jonathan Alberto Villar Maldonado

12/10/202414 min leer

Bienvenido viajero del tiempo

¿Recuerdas el Atari? Esa reliquia tecnológica que nos transportaba a mundos pixelados y nos hacía sentir como verdaderos héroes. Sin duda, fue la primera consola de videojuegos exitosa de la historia. Aunque sus juegos eran básicos, como el clásico ping-pong, la experiencia era cautivadora.

¿Por qué? Porque su control se asemejaba a la palanca de velocidades de un carro, y cada movimiento era una aventura en sí mismo.

Si naciste en los 80´s y principios de los 90´s claro que sabes de que te hablo, pero si eres generación Z+ o vienes del futuro, lo más probable es que tengas que leer Del Atarí a la Inteligencia Artificial: Crónica de una vida en los inicios de la era digital.

¡No te vayas! Invité a un mago de casi 800 años, quien nos acompañará en este recorrido por la aparición y desaparición de la tecnología digital a finales del siglo pasado y principios de éste. Te presento a Hafi, el Mago Des-inventor, y está aquí después de regresar de unas vacaciones por la Vía Láctea.

¿Listo para despegar? Acompáñame por un viaje a través de las eras de mi vida y sobre cómo la tecnología ha moldeado mi forma de ver el mundo.

Una cosa más, el final de esta historia es interactivo y tienes que prometer que al llegar a él tomarás la mejor decisión.

El eclipse solar

Hace unos días ocurrió un eclipse parcial de Sol en la Ciudad de México. No se oscureció por completo como pasó el 11 de julio de 1991. En las noticias dicen que este fenómeno natural no se volverá a ver en nuestro país hasta el año 2051. Aunque parece un futuro lejano, para ese entonces ya tendré 58 años. 

A mis 31 años me considero un ser afortunado, aunque no sé si esa sea la palabra más apropiada para describir los cambios generacionales y los acontecimientos mundiales que he podido presenciar.

Los cambios de los que te hablo están relacionados con el inicio del Internet, los aparatos móviles y otros que me tocaron por nacer a finales del siglo XX, en la llamada era digital.

Efectivamente, Free Fire o Roblox no fueron parte de mi niñez, pero sí lo fueron el Atari, Encarta, los disquetes y el "tabique". ¿Te interesa saber a qué me refiero?

Una Inteligencia que lo Cambió Todo 

Cambiar el curso de la historia y salvar a la humanidad del oscuro futuro que le espera debido a la tecnología, es el objetivo principal del Mago Des-inventor, de ahí su afán por desaparecer todo rastro de ese mal para la humanidad, como le llama él. Ya lo hizo en un universo alterno a este, creado por Marco Tulio Costa, escritor brasileño.

En ese universo paralelo, que conocí durante mis tortuosos días en la secundaria, se plantean dos mundos posibles. Ambos consecuencia de la acción humana y sus grandes avances tecnológicos. En uno de ellos, las máquinas dominan a los humanos, pues aprenden de su inteligencia y la superan, tomando el mando de la civilización para dominarla y cambiarla tal y como la conocemos.

Esta historia vino a mi mente recién descubrí a Copilot, el asistente virtual de la inteligencia artificial (IA), desarrollada por Microsoft. Esta herramienta crea imágenes que responden a características específicas.

Tienes toda la razón, es como usar Photoshop, pero sin conocer la función de los cientos de elementos que componen esa herramienta de diseño.  Crea planes semanales de alimentación, entrenamientos con ejercicios para hacer en el gym o en casa..

Hace unos días mi mamá le pidió a la IA que hiciera un plan de comidas para toda la semana, y lo hizo en menos de 1 minuto. También, estructura el código JavaScript, te dice el mejor lugar para comprar, hace reservaciones y planea viajes Todo en cuestión de segundos. ¡Sorprende y mucho! 

El Premio a la Composición del Año es Para... 

A finales del 2023, salió una canción llamada “Nostalgia”, presuntamente interpretada por el cantante de reggaetón, Bad Bunny. Se hizo viral en TikTok por el buen ritmo y la letra de dicha pieza. Sin embargo, esa gran idea no fue producto de la inteligencia humana, sino de la artificial. La IA también compone canciones. 

Escuchar el terminó Inteligencia Artificial es muy nuevo, hasta antes de la fecha de lanzamiento de la canción no sé sabía mucho de él o de ella. No obstante, en el campo científico y tecnológico ya tiene algunos años desde su aparición. Se sabe que fue concebida junto con las primeras computadoras, en la década de los 40´s. Pues, aunque los primeros cerebros electrónicos sólo podían sumar, inspiraron la idea loca de que algún día las máquinas podrían conversar con los humanos.  

Actualmente, corre el año 2024, mes 4, día 13 y apenas unas semanas atrás, la mayoría de las páginas web y buscadores en internet, comenzaron a incluir asistentes virtuales en sus plataformas, con el objetivo de hacer más fácil lo que antes parecía imposible.

Antes de que las personas que no están relacionadas con la tecnología o ciencia de datos supieran sobre la existencia de la Inteligencia Artificial, ya se conocían robots inteligentes que podían suplir a los humanos en ciertas actividades. Siri y Alexa, personajes de quienes sólo conocemos su voz, ya hacían más fácil la búsqueda de información en Internet y la forma de consumir música.

La cinematografía también ya utilizaba la inteligencia artificial para hacer escenas de películas y crear ambientes impresionantes, claro, todo sin salir un foro de grabación. ¿Te imaginas esta historia recreada por inteligencia artificial?

No obstante, ese tipo de tecnología, aunque consumida por gran parte de las personas, se veía distante a nuestro dominio y comprensión. Hoy es una realidad más cercana y ya vive entre nosotros como un ciudadano más de este gran planeta llamado: Tierra.

Sin embargo, recuerdo que el internet y la tecnología digital no siempre estuvieron tan cerca como el día de hoy.

Memorias de un pasado analógico 

La infancia de un niño que nació a finales del siglo XX e inicios del siglo XXI, probablemente no es muy parecida a la de un niño que nació entre videos de YouTube y bailes de TikTok.

Entre los años 2000 y 2005, mientras cursaba mis solitarios primeros años de vida académica en la primaria, y descubría mi pasión por el conocimiento, mis formas de diversión eran viendo el canal 5 en una televisión, que más que eso, parecía una caja que transmitía una imagen de poca calidad y una perilla que sonaba como matraca cuando quería cambiar de canal.

Recuerdo que mis hermanos y yo jugábamos a “la viborita” en el tabique. La viborita es un juego de Tetris donde tres puntos, parecidos a los pixeles de un programa de diseño, se comían a otro punto, con el objetivo de ir creciendo, pero sin morir y el tabique era un teléfono enorme: sólo servía para recibir y hacer llamadas, a lo mucho también para enviar mensajes y jugar. Era simple, pero divertido.  

Antes de “la viborita”, nuestro entretenimiento era el Atarí, una consola que tenía casetes con juegos muy básicos como el ping-pong y que es considero pionero de los juegos de arcade. En ocasiones, mis padres se ponían a escuchar en la grabadora los casets con audios de mis hermanos y mías, claro, de cuando éramos muy pequeños y apenas comenzábamos a hablar.  

¿Cómo te llamas? – Se escucha preguntar a mi mamá, en una de las grabaciones.  

Alaaaaan, Alaaaan – Contesta mi hermano más pequeño.

Aún la voz de ese casete, con la voz de mi hermano pequeñito resuena en mi cabeza cada vez que recuerdo esa parte de mi pasado análogo.  

También, amaban reproducir en la videocasetera los VHS con la boda de mis tíos o los quince años donde mi papá salía como chambelán. Era divertido ver y recordar cómo nos vestíamos y cómo nos veíamos con unos años menos, e incluso reflexionar en como los años no pasan en vano.

En ocasiones, nos poníamos a ver el álbum familiar para recordar los bailables de la primaria o las salidas en familia. Sin embargo, por alguna razón, algunas fotografías aparecían totalmente negras o a la mitad, como si nos hubieran cortado la cabeza. Esto era porque se utilizaban cámaras desechables, que tenían un rollo con 20 o 30 fotografías máximo, y que se velaban si se exponían a la luz. Lo que respecta a las fotografías mochas, bueno, mi mamá nunca dominó el arte de enfocar con aquel visor diminuto de las cámaras Kodak.  

Tal vez hoy no alcanzamos a dimensionar el impacto que tendrá la IA en nuestras vidas, pero eso mismo pasó cuando apareció en mi vida la red de redes: El Internet.

Internet: Entre el terror y un mundo de posibilidades

Durante mi paso por la secundaría conocí a Karla G y a Itzel A. Ambas fueron mi refugió en aquellos días cuando los alumnos del 1°F decidían molestarme, atacarme y burlarse de mí. Nuca supe las razones de sus burlas y hoy, sinceramente, ya no me importa. 

Entre 2005 y 2008, el uso del internet era un territorio poco explorado, muy restringido. No existían las redes sociales o las páginas de internet, ni mucho menos Whatsapp. Las búsquedas de información se hacían en enciclopedias, y mis papás, conscientes de la importancia del conocimiento, me compraron dos tomos que conservo como un tesoro de una época que no volverá.  

El "Café Internet", casi extinto hoy, era donde podían ir los estudiantes o el público a buscar en lo que se conocía como Encarta, una especie de Enciclopedia digital cargada en un ordenador. No es nada parecido a lo que hoy conocemos como internet.  

En un inició no conocía nada de eso, y usar una computadora daba miedo: terror a tocarla y descomponerla. Entrar a Internet era todo un reto y un logro desbloqueado cuando la ayuda ya no era necesaria.

Karla G, me acercó al mundo digital. Iba a su casa a pedir la tarea y poco a poco me enseñó a manejar un ordenador. Tiempo después, en la secundaria, me enseñaron a guardar información en un disquete.

¿No sabes que es un disquete, cierto? Este objeto casi mitológico hoy en día, servía para guardar una cantidad muy pero muy pequeña de información. Suena practico y maravilloso, pero era el diablo convertido en tecnología para guardar y transportar tu información. Sí alzabas la puertita que tenía en el centro tu información se perdía y reprobabas por no llevar la tarea. ¿Ya no suena tan maravilloso, ¿verdad?

Durante mis años de secundaria, salieron al mercado teléfonos de las marcas: Motorola, Telcel, Black Berry, Sony Ericsson, entre otras, que eras versiones modernas del “tabique”: servían para recibir y hacer llamadas, mandar mensajes de texto y escuchar música que se descargaba de un programa con muchos virus llamado ARES: la competencia ilegal de ¡Tunes!  

Durante mi tercer año de secundaria y dado que mis calificaciones eran muy buenas, mi papá me regaló el Sony Ericcson Z310: todos querían uno, dado que te daba estilo y podías escuchar música. Recuerdo que con 10 pesos podías enviar 10 mensajes de textos con menos de 20 palabras cada uno. ¡Era increíble!

Para entonces el iPhone empezaba a sonar como un objeto casi inalcanzable y que un año después marcaría el inicio de la era de los teléfonos inteligentes como hoy los conocemos.

Para esta parte de la historia el Mago Des-inventor, ya había hecho varias de sus des invenciones, pero en esta realidad, sus poderes no eran tan sorprendentes como en la Ciudad de los rascacielos donde vivía la pandilla comandada por Piloto de Casas y Chismosita. En este lado del universo, desaparecían ciertas tecnologías, pero evolucionaban en algo más avanzado y peligroso.

¿Será que el Mago Des-inventor logrará salvar a la humanidad de los transistores y conexiones de las máquinas?

Cierto día todo comenzó a cambiar, y sin darme cuenta, de la noche a la mañana, pasé de sufrir por perder mi información en los disquetes, de menos de un megabyte, a almacenar información en memoria USB de uno y más gigabyte.  

Entre el disquete y la memoria USB, recuerdo que el disco CDR también sirvió como herramienta para guardar información, sólo que la información no se podía borrar ni sobre escribir. En su momento fueron la revolución, pero hoy en día están siendo remplazados por la famosa “nube”.  

El Atarí, el casete y la grabadora, también fueron remplazados por aparatos modernos, mismos que fueron evolucionando poco a poco. El Atari, se convirtió en Play 1 y de repente en el X-B0X 360. Después de este último, perdí la cuenta y olvidé los nombres de las decenas de consolas que han salido al mercado.  

La videocasetera y el VHS, evolucionaron al DVD y al CD. Hoy en día muy poca gente los usa, pues existen plataformas en streaming como Netflix, HBO y Spotify.  El casete y la grabadora fueron sustituidos por el disco CDR y los discmans, después vino el ¡pod, y también los primeros celulares y con ellos el inicio del caos, digo, de la evolución digital y la era de la información.  

Las cámaras Kodak dejaron de ser un problema. Al aparecer los celulares con cámara integrada, la marca dejó de tener éxito. Así como Blockbuster, una marca dedicada a la renta y venta de VHS´s. MixUp es una tienda de música que vende discos físicos, tanto de música, vinilos, películas y libros. Ha sabido mantenerse, pero no sé si lo logre por mucho tiempo.  

Un Enemigo Invisible 

¿Se imaginan un futuro donde en lugar de cubrebocas tengamos que usar máscaras de oxígeno? Sé que conocen muy bien la incomodad, incertidumbre y el mido con el que se podría vivir.

El Mago Des-inventor plantea otra probabilidad al del mundo de las máquinas. El de un futuro no muy lejano, en donde los humanos transitan por las calles con trajes especiales y máscaras de oxígeno.

La situación anterior dado que la naturaleza: ríos, bosques y más ecosistemas, desaparecieron a causa de la sobre explotación, y donde los animales y humanos mutaron, dando lugar a especies animales con más de dos ojos y seres humanos con extremidades más largas que otras.  

Algo similar a las máscaras de oxígeno pasó al llegar el 2010, pues una nueva enfermedad sacudiría la salud de las personas en México. Fue la primera vez que vi un ejército de personas con cubrebocas, pues comenzó la Influenza H1-N1, una especie de gripa transmitida de los puercos a los humanos. La contingencia duro 1 mes, después de eso volví a la preparatoria: mis mejores años como estudiante.  

Sin embargo, está no sería la última vez que una situación similar pasaría.

El Fin del Mundo

Perseguido por un monstruo en medio de una ciudad inmensa, así me encontraba yo: perdido, aterrado, al borde de la muerte, cuando a lo lejos vi centellear una luz: era mi madre que había prendido el foco del cuarto. Llegaba para levantarme, todo fue un sueño. Así comenzó mi día, a las 4:15 am.

Es hora de ir a la Universidad – dijo mi mamá.

Fue en 2011, durante mi primer semestre en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, cuando una compañera de clases llevó el primer celular “touch screen” que recuerdo haber visto. 

Según recuerdo, el año 2011 fue el inicio de mucho de lo que conocemos hoy en día: entré a la Universidad, los estudiantes ya no me molestaban y hasta conocí al amor de mi vida, sin embargo, todo estaba destinado a terminar. El 2012 era el año del fin del mundo, pues el calendario Maya llegaba al fin de su ciclo el 21 de diciembre del 2012 y surgieron teorías que avistaban el final de una era.  

En efecto, el fin del mundo de 2012, a causa de la “Profesia Maya”, no ocurrió. Aunque mucha gente de todas partes del mundo conoció México, en especial, una de las siete maravillas del mundo moderno: Chichen Itza. Hasta hicieron una película llamada 2012, donde crean arcas y sólo los más ricos del mundo se salvan del diluvio que inunda todo el planeta. Claro que al ser película de Holliwood, el país principal no es México, sino Estados Unidos. 

Después de está parada en el clímax del fin del mundo, continuemos con el viaje a 2019. Este año marcó el inicio de una crisis global y el verdadero fin del mundo para millones de personas alrededor de globo.

La pandemia por Coronavirus inició en China, se extendió por toda Asia, Europa, África, Oceanía, y llegó al continente americano en marzo de 2020, justo días después del Super Bowl, donde Shakira y JLO protagonizarían el famoso espectáculo del fin del mundo.

México no fue la excepción. Al inicio todo pintaba a ser como en 2010 con la Influenza, pero nada de eso. La realidad como la conocíamos cambió por los 2 años siguientes. La economía se cayó, las calles se vaciaron y las mascarillas se convirtieron en el nuevo rostro de la humanidad. No sabíamos si el mundo volvería a ser el mismo.

“Se me hace peculiar, por no decir chistoso, ver a todos portando su mascarilla, pero no me causa risa la razón que nos orilló a eso. A veces, mientras camino, me siento incomodo con la situación, ir paso a paso junto a otras personas que tal vez piensen o sientan lo mismos que yo, y que, de alguna forma, en la cabeza de alguien más, yo también sea parte de ese ejército de personas con cubrebocas o algo chistoso en la cara”2.

A medida que avanzaba la década, la digitalización y la inteligencia artificial se consolidaron como pilares de una nueva era. La IA, una vez temida y malentendida, se convirtió en una aliada indispensable, transformando cada aspecto de nuestras vidas, desde cómo trabajamos hasta cómo nos relacionamos.   

Queridos habitantes del planeta Tierra

Sin embargo, aunque a estas alturas de la historia sabemos que el Mago Des-inventor es nada menos y nada más que un personaje creado por Marco Tulio Costa para un libro infantil, lo que sí puede convertirse en realidad es el tercer y último futuro probable.

¡Prepárate! Es aquí donde entras tú, sí tú, el que llegó hasta el final de esta historia.

Imagina que ahora mismo estás formado en una larga fila, pero por alguna razón avanza muy rápida.

Delante de ti hay más personas: tu familia, amigos, conocidos y desconocidos. De repente, entre los comentarios de la gente, se escucha el rumor de que quienes se encuentra al frente de dicha fila son especies animales y plantas. ¿Extraño no?

A lo lejos, un holograma del Mago Des-inventor recitando el siguiente discurso:

Hola, soy Hafi, me presento ante ustedes, no solo como un mago de lo imposible, sino como un visionario de lo probable. En este viaje “Del Atari a la inteligencia artificial: "Crónica de una vida en los inicios de la era digital”, fuimos testigos de dos futuros con altas probabilidades de convertirse en realidad.

Lo anterior nos lleva a que hoy estemos aquí: animales, plantas y, finalmente, ustedes, justo ahora, alineados en una marcha hacia la extinción.

Aún hay esperanzas, pues el futuro no está escrito en piedra. Está en sus manos forjar un mañana donde la tecnología sea una aliada, no una carcelera. Donde el aire sea puro y la vida florezca en todas sus formas maravillosas. Donde cada niño, cada anciano, cada ser viviente pueda mirar al cielo sin miedo.

¡Levántense! El acto más mágico que pueden realizar es el acto de cambiar. De reinventarse. De decidir que el mundo que dejarán será uno lleno de esperanza, amor y vida.

El futuro está en sus manos. Y aún están a tiempo de salvarlo.

El futuro es hoy

Inspirador el mensaje del mago, ¿cierto? Pues que te digo: aquí estoy, en 2024, avistando auroras boreales desde mi ventana y reflexionando sobre cómo estos eventos han moldeado mi existencia y estoy casi seguro de que también la tuya.

La inteligencia artificial, una vez un sueño distante, ahora es una realidad al alcance de todos. Copilot, mi compañero virtual, es testigo de esta evolución, un reflejo de cómo la tecnología puede ser tanto una herramienta para el progreso como un espejo de nuestros más grandes miedos.

Mientras miro hacia atrás, me pregunto qué nos deparará el futuro. ¿Seremos testigos de una era en la que la inteligencia artificial, la naturaleza y la humanidad coexistan en armonía? Solo el tiempo lo dirá.  Confío en que nos ayudarás a escribir un final digno de nuestro paso por una era más del planeta tierra.

Nos vemos en el 2051. ¡Buen viaje en la era digital!

Fuentes:

1 Túlio, Marco. El Mago Des-inventor. Espejo de Uranio. Argentina. 250 páginas. Obra de donde se toma el personaje del Mago Des-inventor. La adaptación al relato Del Atarí a la Inteligencia Artificial: Crónica de una Vida en los Inicios de la Era Digital, es original del autor del presente texto. 

2 Villar, Jonathan. Un Ejército de Personas con Algo Chistoso en la Cara. Crónica. Extracto. En Línea.